Durante más de 20 años desarrollé sistemas de gestión empresarial a medida para diversos sectores, adaptados a las necesidades particulares de cada empresa y con funcionalidades que hoy asociamos a un ERP. Soluciones multiusuario con operación concurrente para gestionar stock, facturación, cuentas corrientes, proveedores, órdenes de pago con impresión de cheques, sueldos y jornales, y contabilidad.
Comencé desarrollando en BASIC para microcomputadores Monroe OC-8800 con sistema operativo propio. Luego continué en Monroe System 2000, utilizando la variante de BASIC de esa plataforma sobre C-CP/M-86, que permitía el trabajo concurrente desde varias terminales. Posteriormente, migré estas soluciones a Clipper sobre redes Novell NetWare.
Entre estos proyectos se destacan los sistemas para la venta de áridos —arena, canto rodado y piedra partida—, con la balanza conectada al ordenador e integración de varias sucursales. También desarrollé soluciones para la emisión automática de cheques y la conexión con surtidores de GNC para gestionar ventas al contado y en cuenta corriente.
Uno de los casos más singulares fue un comercio ubicado en la calle Corrientes, a metros del Obelisco, en pleno centro de Buenos Aires. Su venta manual se realizaba consultando varios catálogos distribuidos a lo largo de un mostrador de varios metros. Desarrollé un sistema que reproducía ese recorrido: el vendedor podía cambiar de ordenador y continuar la misma venta mientras avanzaba por el mostrador. Al cerrar la operación, se emitía la factura en caja para que el cliente pagara y retirara la mercadería.
Por su ubicación, el comercio había recibido numerosas propuestas de proveedores de software, que afirmaban que no podían adaptar sus productos a esa forma de trabajar. Acordé con el dueño que solo pagaría la suma pactada si lograba hacer funcionar el sistema; de lo contrario, no pagaría nada. El resultado fue un éxito: el negocio pudo informatizar su operación conservando su forma de atender y vender.